Maldita crónica

«Maldita Crónica» es un retrato íntimo de la Maldita Fonda, un espacio que trasciende lo gastronómico para convertirse en un centro comunitario. El autor describe cómo el local, cercano a la Escuela de Lancaster, fomenta la interacción y la creación de vínculos. Con un fuerte compromiso con la economía local, el medio ambiente y la comunidad artística, la fonda ofrece una experiencia que une a la gente a través de alimentos frescos, proyectos sostenibles y exposiciones de arte, tejiendo una red de historias y encuentros.